Añadiendo (otro) SSD a mi ordenador portátil…

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Y yo que pensaba que lo máximo en velocidad, rendimiento, fluidez… en mi portátil era el Core i7  junto con los 8GB de RAM que habitaban en su interior… y no podía estar más equivocado. El verdadero cuello de botella en los PC’s de hoy, no está en la CPU, ni en la velocidad o cantidad de memoria RAM… si no en el disco duro. Especialmente, cuando hablamos de portátiles, con discos duros de 2.5 pulgadas y 5400rpm.

Hacia Mayo de este año, decidí hacerme con un SSD de 128GB de la marca Toshiba (modelo Q Series), ya que estaba de oferta (72€) en PcComponentes. El cambio no pudo ser más impresionante. Arranque del sistema en cuestión de segundos, abrir aplicaciones de forma inmediata, tiempo de instalaciones reducido a una pequeña parte… para que os hagáis una idea, me atrevería a decir que he notado más el cambio HDD => SSD, que el cambio de mi anterior portátil al actual (de un AMD Turion X2 de doble núcleo a 1.6GHz + 3GB de RAM DDR, a un Core i7 2670QM de 4 núcleos a 2.2GHz con 8GB de RAM DDR3).

Instalé el sistema operativo (Windows 8) y los programas (aunque ahora está más de moda decir App’s 😉 ) en el mismo, dejando el tradicional de 750GB para almacenamiento de documentos personales. Como el portátil sólo dispone de un compartimento para disco duro, tuve que retirar el lector de DVD’s para añadir el segundo disco duro con un adaptador que lo conectara al puerto SATA correspondiente.

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El SSD de Toshiba que compré en Mayo de 2014

Aprovechando el cambio, le pasé un par de Benchmark bastante típicos que evaluan el rendimiento de discos duros. Aquí dejo un par de capturas:

El precio de los SSD ha seguido cayendo, y hace poco me llegó una oferta de Amazon UK en la que se vendía un SSD de 256GB por 65£ más gastos de envío, lo que se quedaba en unos 85€. Dada la buena experiencia que tuve con el primero, decidí sutituir el disco duro tradicional de 750GB por este segundo SSD. La diferencia en espacio es notable, apenas un tercio, pero sé que es suficiente para mi. La mayoría de archivos que ocupan mucho espacio (vídeo, backups, etc…) las tengo en el NAS (del cual tengo pendiente escribir una entrada), por lo tanto me serviría también para hacer limpieza de mi PC.

Si hay algo que tengo claro, es que al menos en mi equipo personal, es el último disco duro tradicional que voy a utilizar. He pasado la raya del no retorno. De aquí en adelante, ya sea portátil equipo de sobremesa, o All-in-One, SSD… siempre.

Por cierto, aprovechando el cambio, decidí hacer unas fotografías para poder compartirlas con quien tenga curiosidad. 😀

 

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